lunes, 14 de mayo de 2012

JARABE DE PALO


Ya se sabe que en ciertos países, como en el que me encuentro,  las infecciones están a la orden del día, y tras pasar varios días en cama y convaleciente, he pensado en dedicar un "post" a quienes visitáis en esos días aciagos a vuestros amigos enfermos. ¿Vamos juntos?


Visita a un enfermo

Visitas en casa. Generalmente cuando acudimos a ver a un familiar o amigo enfermo, este suele padecer de un virus o bacteria pasajera, tipo gripal, aunque también están los casos de las convalecencias largas, como las de hepatitis o los de los enfermos terminales. Si vamos a ver a alguien que padece gripe, faringitis, gastritis o cualquier enfermedad de breve duración, hay que tener en cuanta que normalmente este tipo de infecciones suelen ir acompañadas de fiebres altas, por lo que nuestra presencia puede incomodar al enfermo, que ni tiene ganas de hablar ni de escuchar.
Afonía
En algunos casos, por atendernos realiza un esfuerzo por atendernos y puede recaer. Por ejemplo en los casos que afectan a las amígdalas y las cuerdas vocales. Lo más aconsejable es enviarle unas flores o una nota previa deseándole su pronta recuperación y preguntar con tacto y sin insistencia si desea recibir visitas. En caso afirmativo, cuando vayamos a su casa, dependiendo de cómo se encuentre le ofreceremos más o menos conversación y, principalmente le brindaremos nuestra compañía. La extensión de nuestra visita no excederá la media hora, a no ser que la persona que nos recibe solicite expresamente que nos quedemos más tiempo. En los casos de convalecencias largas, como algún tipo de hepatitis o la recuperación tras una operación, quizá podamos acompañar con más conversación y tener algún detalle, como explicaré más adelante. A lo mejor podemos compartir una película o un libro.
Leyendo para un enfermo


En cuanto a los enfermos terminales que pasan sus últimos días de vida en su casa, la 
primera norma es respetar en todo momento los deseos del enfermo, la segunda apoyar y facilitar la dura tarea de la familia en vez de ser un incordio para esta y la tercera es no llorar nunca delante del enfermo. No vamos de visita de cortesía a que nos ofrezcan  té con pastas. Para conocer el mundo del té y su servicio puedes pinchar aquí.

Visitas en el hospital. La primera regla a seguir en estos casos, que muy pocas personas respetan es el cumplimiento del horario de visitas estipulado por el hospital. Los horarios sirven para respetar las visitas y pruebas médicas, los periodos de descanso, así 
Silencio en el hospital
como el ritmo de comidas del enfermo. El silencio o la conversación en voz baja es otro punto fundamental, que a los españoles en particular, con nuestro tono de voz elevado, nos cuesta sobremanera. La tranquilidad es importante en la habitación de un ingresado. En muchos hospitales públicos las habitaciones son dobles y también hemos de respetar el descanso del vecino de cama de nuestro visitado. Por estos motivos no es conveniente que haya más de dos acompañantes por enfermo

Familia con enfermo en hospital




Si entra toda la familia a la vez, se puede incomodar a quien vamos a ver y a quien está en la cama de al lado. Si acude alguna persona del personal sanitario, bien sea médico, enfermera o celador, saldremos de la habitación inmediatamente, a no ser que ellos mismos nos indiquen lo contrario, para dejarles realizar su trabajo con la mayor comodidad posible. Nuestra visita tendrá una duración máxima de entre 10 minutos y 15 minutos, a no ser que seamos la persona encargada de acompañar al enfermo o nuestro grado e confianza sea muy elevado. Las normas a seguir con las parturientas son las mismas que las de cualquier visita al hospital, con la diferencia de que acudimos a un acontecimiento alegre y no triste o poco agradable.
Regalos con diferentes envoltorios


Obsequios para la convalecencia. Siempre le resultará agradable a un enfermo que tengamos un detalle con él /ella. Si acudimos a su casa por una convalecencia corta podemos regalarle unas flores; si es en el hospital habremos de respetar las normas del mismo, pues en algunos lugares están prohibidas. Si  puede comer también también serán de agradecer unos dulces. Si la convalecencia es larga, pero tranquila un buen libro será un acierto, así como revistas que puedan entretenerle. Para quienes no puedan realizar mucha actividad, lo ideal es un detalle para alegrar la habitación si se trata del hospital o una tarjeta bonita deseando que se recupere lo antes posible si permanece en casa. Por supuesto, lo más importante es conocer sus gustos, pues el regalo tiene como fin agradar al agasajado. Para una mayor información sobre tipos de regalo pincha aquí.


LO QUE NUNCA DEBES HACER
1. No respetar el descanso del convaleciente.
2. Utilizar al habitación del enfermo como foco de reunión de familiares o amigos.
3. Contar nuestro problemas a alguien que se encuentra mal.
4. No salir de la habitación cuando llegue el médico.
5. Regalar algo inapropiado, como dulces a un diabético, flores a un alérgico...


Espero que no tengas que visitar muchos enfermos, pero si has de hacerlo... ¡Disfruta de su compañía!