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martes, 27 de diciembre de 2011

ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ESTA NOCHE

Nos encontramos en plenas fiestas navideñas y si hay algo que celebrar siempre lo hacemos alrededor de una buena mesa, que de esto los españoles sabemos bastante... Con nuestros familiares y amigos compartimos mantel a lo largo de estos días. ¿Eres el anfitrión? ¿El invitado? ¿Y qué hacer? ¿Sabes ya quién viene a cenar esta noche?

LLEGADA Y RECIBIMIENTO

Los invitados. Han de ser puntuales, ir adecuados conforme al evento. Este atuendo se indicará en la invitación si se trata de una cena de amigos y/o conocidos o se indicará por teléfono si es un acontecimiento familiar. En muchos casos no será necesario, porque vuestra familia ya tendrá unos códigos estipulados para estos acontecimientos y quizá también suceda en el caso de algunos amigos cercanos. Es de buen tono obsequiar con un pequeño presente en señal de agradecimiento. Lo mejor es que os decantéis por una buena botella de vino -en estas fechas, quizá cava o champán-. Las flores también son un obsequio agradecido, pero quizá no el más acertado. Para saber más sobre agasajos con flores pincha aquí.

Tocador de señoras
Los anfitriones. Recibiréis en la puerta a vuestros invitados, os haréis cargo de los abrigos guardándolos en un armario habilitado para la ocasión, preferentemente cerca de la puerta, realizaréis las presentaciones pertinentes de los que no se conocen, siempre el varón a la mujer, la persona joven a la de mayor edad y la de menor a la de mayor rango. Para una visión más clara sobre presentaciones puedes pinchar aquí. Se habrán habilitado dos cuartos de baño -si no disponéis de dos, al menos uno- para los invitados masculinos y las femeninas; este último servirá también de tocador para las señoras, por lo que dispondrá de todo lo necesario para esos menesteres. Ambos estarán abstecidos con papel higiénico suficiente, jaboncillos nuevos y jabón de manos con dispensador de porcelana; si se trata de un encuentro de personas de confianza, unas toallas de hilo y si las personas no se conocen unas toallitas desechables.

Mesa incorrecta
Mesa correcta
 LA MESA

Poner la mesa. En cuanto a la colocación de la vajilla, cristalería, cubertería y uso de las mismas puedes consultar aquí y sobre los centros de mesa aquí. Como ya está explicado en esas entradas, sólo destacaré que el mantel más apropiado es el blanco o crudo, preferentemente de hilo, la vajilla y la cubertería sencillas, pero elegantes y la cristalería transparente para degustar ver bien los vinos. Para un mejor conocimiento sobre el mundo del vino pincha aquí. En cuanto a los centros de mesa, lo más imporatente es que no interfieran la conversación de los comensales. Recuerdo que en una boda a la que acudí tuve que pedirle al camarero que se llevara el centro, porque era imposible ver a los compañeros de mesa que tenía frente a mí. En cuanto a las tarjetas de plato sólo son necesarias si hay muchos invitados; si se trata de un grupo pequeño será suficiente que tú, anfitión/a les indiques el lugar donde han de sentarse.

Presidencia a la francesa
Presidencia a la inglesa
Presidencias y sistemas de colocación de invitados. Hay dos tipos de presidencias: la francesa y la inglesa. En la presidencia a la francesa los anfitriones se colocan en el centro de la mesa uno frente a la otra. Este tipo de presidencia se utiliza mucho en las mesas imperiales, que son muy largas y es ideal para un gran número de invitados; por eso es el más utilizado en las cenas de Estado. En la presidencia a la inglesa los anfitriones se sientan en los extremos de las mesa, también uno frente a otro. Por norma general preside el anfitrión, salvo honrosas excepciones en que se quiera "ceder" el lugar de honor a un invitado muy especial. De la cesión trataré un poco más adelante. La primera presidencia es para el varón y la segunda para la mujer, variando, por supuesto, en los eventos profesionales donde prima el cargo y la diferencia sexual no es tenida en cuenta. Depende de cómo sea la sala, la primera presidencia mirará hacia la ventana o hacia la entrada de invitados, mientras que la segunda se colocará mirando hacia la puerta del servicio. ¿Qué es la precedencia? Es el lugar que ocupa cada invitado según su rango -ámbito estatal-, edad -ámbito social-, antigüedad -ejército y ámbito civil-. En un ambiente familar, las precedencias son por edad y por la casa en la que nos encontremos. Si nos situamos en casa de los abuelos, estos ostentarán la primera presidencia el abuelo y la segunda la abuela respectivamente. si nos encontramos, en cambio, en casa de los padres, serán estos los que ocupen los lugares presidenciales, mientras que los abuelos lo harán en el lugar de honor. Los sitemas de colocación de comensales son también dos: el del reloj y el cartesiano o en "equis". Con el sistema del reloj los comensales se colocan por orden de precedencia tomando como inicio la primera y segunda presidencia y siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Con el sistema cartesiano o en "equis", por la forma que realiza, los comensales tomando como inicio las presidencias se colocan en "equis". En los siguientes esquemas resulta más fácil de entender.
Sistema del reloj con presidencia a la francesa y con presidencia a la inglesa
Siostema cartesiano o en "equis"
Cena de Estado en honor del Emir de Qatar
Disposición de comensales. El anfitrión ostenta la primera presidencia y la anfitriona la segunda, como ya he escrito. Los anfitriones son los que están en "su casa". La mujer tiene igual precedencia que el marido, pero no a la inversa en el caso de que la mujer posea un cargo importante. La cesión, siempre opcional, excepto si recibimos a un alto mandatario, se produce cuando el el anfitrión -primera presidencia- o la anfitriona -segunda presidencia- dejan su sitio a un invitado de mayor rango y categoría. El anfitrión o anfitriona se colocará inmediatamente a la izquierda del invitado de honor pra marcar la cesión, pues si lo hiciera a la derecha estaría en lugar preferente respecto del invitado de honor. En la imagen se puede apreciar claramente cómo Su Majestad la Reina ha cedido su segunda presidencia al invitado de honor. La paridad de sexos es fundamental. Con presidencia a la inglesa es de obligado cumplimiento, mientras que con presidencia a la francesa puede haber mayor número de caballeros que de señoras, pero nunca a la inversa. Esto es por la siguiente regla que vamos a enumerar. Nunca deben sentarse dos señoras juntas. Las señoras no deben sentarse en las puntas de la mesa, pues resulta una falta de delicadeza, pero sí pueden hacerlo en los extremos. Los matrimonios nunca han de sentarse juntos. Conocemos esta norma como "ley del descanso matrimonial". Sí pueden, en cambio, sentarse frente a frente. En caso de que un matrimonio vaya a coincidir en la mesa será el marido el que descenderá un puesto y no su esposa. Las personas mayores preceden a las más jóvenes; las extranjeras a las nacionales; las mujeres casadas a las divorciadas y estas a las solteras; los que son invitados primera vez a los convidados habituales; los amigos a los familiares; el invitado extranjero ocuparáun lugar de honor. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de establecer el orden de la mesa: No se puede sentar juntas a dos personas que hablen idiomas diferentes, tengan ideologías distintas y sean intolerantes. Es labor del anfitrión manejar con gracia la conversación.

Servicio "gueridón"
El menú y el servicio. Lo más adecuado es poner alimentos fáciles de comer y recetas que ya hayamos cocinado. No podemos usar a nuestros invitados como conejillos de indias de nuestros experimentos culinarios. Habrá que colocar todos los utensilios necesarios y lavadedos en el caso de que haya algún alimento que se haya de comer con las manos. Si quieres recordar cuáles y cómo se han de desgustar estos pincha aquí. Objeto de especial atención será las diferentes culturas, credos religiosos, dietas -de adelgazamiento o vegetarianas, veganas, etc...- y muy a tener en cuenta el tema de las alergias, pues no querremos que uno de nuestros invitados acabe pasando la noche en urgencias. Si se dispone de servicio todo es más sencillo, pero como esto no es lo usual hoy en día en la mayoría de los hogares, utilizar un carrito de apoyo a modo de mueble auxiliar puede resultar práctico. Aunque dispone de ruedas, este carrito no se pasa de un comensal a otro sino que sirve a los anfitriones para ayudar a servir a sus invitados. Este servicio recibe el nombre de "gueridón". No obstante, lo más práctico es pasar la bandeja por el lado izquierdo de cada comensal de manera rotatoria en sentido contrario a las agujas del reloj.

LO QUE NUNCA DEBES HACER

1. Dejar los abrigos amontonados sobre la cama de matrimonio.
2. Poner tarjetas de plato en reuniones inferiores a diez comesales.
3. Permitir que alguien diferente a los anfitriones lidere toda la
conversación.
4. Chocar las copas al brindar.
5. Fumar entre plato y plato o en cualquier momento si el anfitrión
no ha dado su permiso.

FELIZ AÑO NUEVO 2012

Puerta del Sol de Madrid la noche de Fin de Año


lunes, 18 de julio de 2011

EL MARAVILLOSO MUNDO DEL ESPECTÁCULO

La alternativa veraniega a la playa y la montaña  es disfrutar de nuestro tiempo de ocio entre museos y espectáculos: cines, teatros, conciertos para todos los gustos, ópera, ballet... Nuestra sociedad contemporánea nos ofrece un sinfín de opciones culturales, donde los grandes beneficiados seremos siempre nosotros, cultivando el buen gusto. ¿Hacemos un recorrido por todos esos maravillosos lugares?


Museos y exposiciones. En primer lugar, hay que tener en cuenta que un museo es un lugar público, donde hay muchos otros visitantes y no nuestra propia casa, por lo que habrá unas normas comunes por las que regirse. Es aconsejable, si vas a visitar una exposición temporal y no la colección permanente, adquirir las entradas con antelación, bien por internet, bien por teléfono, pues puedes encontrarte con que no las haya disponibles cuando te dispongas a realizar la visita. Cuando llegues al museo, te sugiero que hagas uso del guardarropa, pues bolsos grandes o mochilas son un peligro para las bellas obras de arte que allí se exponen. En otros países es de obligado cumplimiento depositar tus pertenencias en el guardarropa o sus taquillas. Aunque haya mucha gente en sus salas, en el museo debe imperar el silencio y la tranquilidad para que todo el mundo pueda disfrutar del arte. Por eso no utilizaremos calzado ruidoso ni, si vamos acompañados, realizaremos comentarios en voz alta. Por supuesto, no sacarás ningún tipo de comida o bebida; para eso ya está el bar-restaurante, adonde puedes acudir en cualquier momento para reponer fuerzas.
Es una gran falta de respeto mofarse de una obra de arte. Puede que no nos guste o que no la entendamos, pero nunca nos reiremos de la creación de un artista.


Tipos de espectáculos. Entre los diferentes tipos de espectáculos que podemos encontrar, del más informal al más formal: conciertos de pop y rock, cines, teatros y musicales, conciertos de música clásica, ópera y ballet. Excepto para los primeros, que existen muy pocas normas, los demás coinciden en una serie de comportamientos básicos fundamentales.

Harold Lloyd
La puntualidad. Ser puntuales es una norma de educación que debería extenderse a todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Cuando se trata de asistir a un espectáculo es fundamental. Si vas al cine, procura llegar antes de la hora, aunque tengas que hacer cola para entrar, porque aún no esté abierta la sala. Mejor esto, que llegar cuando la sesión ya ha comenzado y molestar a toda la fila que habrá de levantarse para dejarte paso y a todos los que estén detrás, a los que restarás visión, por no mentar el ruido que se produce o el destello de la linterna del acomodador. Sólo al cine puedes "permitirte" llegar tarde, pues teatros, conciertos, óperas... cierran sus puertas antes de que comience la función, con lo cual habrás de esperar a que finalice el primer acto o la primera parte para poder acceder al teatro o auditorio. Cuando acudas a un teatro y el resto de los integrantes de tu fila ya haya tomado asiento, solicitarás con amabilidad y cortesía -perdón, por favor y gracias- que te permitan el paso. Avanzarás por la fila de cara a las otras personas y no dándoles la espalda.

Vestimenta y arreglo adecuados. Dependiendo de la formalidad del espectáculo al que asistimos, haremos uso de uno u otro atuendo. No se asiste al teatro ni a un concierto ni a la ópera o al ballet con shorts, camisetas de algodón o licra  en verano ni anoraks en invierno y nunca con pantalones vaqueros. Es positivo que guardes un respeto hacia los actores, músicos o bailarines a los que vayas a ver. Ellos, salvo excepciones en ciertas funciones de teatro que se han  puesto de moda en los últimos años o que el papel lo requiera, no van desaliñados y salen para ofrecer lo mejor de sí mismos. Dales tú la réplica con tu mejor versión. El teatro y los musicales son los únicos que permiten una vestimenta más sport sin perder, eso sí, el buen gusto en ningún momento. Los varones se pueden permitir pantalones de sport -largos, por supuesto- con camisa de manga larga y mejor chaqueta tipo americana que jersey. Esto no quiere decir que, si lo desean, no puedan acudir de traje. Las mujeres pueden optar por vestido o pantalón con un top apropiado, mejor que traje de chaqueta, ya que las funciones son de tarde o noche. Desentonaría absolutamente ir de largo.Un concierto de música clásica requiere de mayor formalidad a la hora de vestir, aunque, por desgracia, hoy en día se pueden ver prendas vaqueras y de todo tipo en los auditorios. Es una lástima que seamos tan poco atentos con unos músicos, que, no sólo nos deleitan con lo mejor de su arte, sino que, además, visten ellos con esmoquin o frac -el director siempre de frac- y ellas de largo, que son trajes de etiqueta masculina. Para acudir a un concierto lo idóneo será que optes por un traje de color obscuro, si eres varón, y un vestido de cóctel, si eres mujer.
También esta vestimenta es la adecuada para la ópera y el ballet, a no ser que asistas a la ópera en Viena u otros lugares con gran tradición, donde es usual que los caballeros vistan esmoquin y la señoras lo hagan de largo. Aunque la ópera es un conjunto de artes y fue denominada por Wagner como "la obra de arte total", en rigor se dice que, uno va a escuchar una ópera más que a verla. No obstante, un buen aficionado señalará que "va a la ópera" y punto. Hay que cuidar detalles como las joyas que puedan provocar ruidos y los peinados voluminosos. El cine admite vaqueros y a un cocierto de rock, donde los cantantes visten de cuero y vaqueros, puedes optar por su misma indumentaria dentro de tu estilo.

Comida. Es de mala educación comer durante un espectáculo, excepto que este se celebre al aire libre y vaya acompañado de una cena o un picnic y se desarrolle en el lugar adecuado, como unos jardines o el campo mismo. En algunos países se ofertan alimentos y bebidas dentro de la sala durante el descanso de una obra teatral. La verdad es que en España no lo he visto nunca sino que uno sale al bar si dispone de tiempo suficiente. De igual modo sucede en los conciertos, ópera y ballet. Aunque ya de por sí estos lugares suelen ser caros, lo correcto es dejar el 10 % de propina como en un restaurante. En Inglaterra, por ejemplo, se acostumbra a dejar el 12 %. El único lugar donde comida y bebida están autorizadas es el cine, con sus clásicas palomitas. Los puristas del cine y muchas otras personas lo encuentran de mal gusto por el olor, el ruido, las que se caen al suelo y no se recogen... Comprendo que para muchos es todo un ritual, pero, aunque esté permitido, si somos educados, nos abstendremos de comer también en el cine.

Ruidos y movimientos. Además de los ruidos originados por alimentos, al masticar, al desenvolver un caramelo... también existen otros que resultan muy molestos cuando queremos disfrutar de un buen espectáculo. El móvil es lo primero que apagarás en cuanto atravieses el umbral. No lo pongas en modo vibrador porque, cuando hay silencio, también se oye. Es mejor apagarlo y olvidarnos de su existencia durante dos o tres horas. ¡Qué descanso! Los cuchicheos y comentarios no son para ninguna de las ocasiones mencionadas si dejamos a un lado los conciertos de estrellas del panorama rockero o similar. Si quieres criticar o explicar algo tienes el descanso o el final de la obra o película. La risa ha de estar controlada. Al encontarnos ante una situación cómica nos reiremos, pero lo haremos con moderación; tampoco seremos unos simples que nos reiremos por todo. Las toses son fastidiosas y contagiosas. Toser durante un concierto es de pésima educación y, peor aún, si después de esta, nos dedicamos a desprendernos del celofán de un caramelito. Ante un ataque de tos, lo mejor es salir de la sala tratando de hacer el menor ruido posible y no volver a entrar hasta la siguiente parte. Los programas están para leerlos antes de que dé comienzo la función o en los descansos, no para girar sus hojas en mitad de la interpretación. Tampoco están para abanicarse. Ciertos movimientos en la butaca son ordinarios y producen ruidos, como el el apoyar los pies en la butaca de delante, tumbarnos en la nuestra como si se tratase de una hamaca, descalzarnos... Hay que evitar cruzar y descruzar las piernas y usar abanico; más aún si llevas pulseras. Como ya he comentado antes, es del todo desaconsejable lucir pulseras con "charms", esclavas o brazaletes que choquen entre sí. Tampoco saludes a un conocido a distancia; ya tendrás oportunidad de hacerlo en el descanso o al final. Supongo que no es necesario explicar que los silbidos y el pataleo son del todo inaceptables. Si no te gustó la obra tienes suficiente con no aplaudir.

Aplausos. El aplauso es el alimento del artista. Aprendamos, pues, a aplaudir a tiempo. Nunca se aplaude en medio de una obra o concierto. En el caso del teatro, el ballet y la ópera aplaudirás al final del acto si este coincide con el descanso y al caer las cortinas. En la ópera, si ha habido un aria gloriosamente interpretada, está admitido aplaudir al intérprete tras la misma; repito, tras la finalización de la misma, no cuando está dando el do de pecho final. En un concierto de música clásica no se aplaude jamás en una pausa o entre movimientos sino en los descansos y a la
Zubin Mehta
finalización de la sinfonía, cuarteto... El buen músico no agradece los aplausos impulsivos o a destiempo sino que lo considera una falta de sensibilidad hacia su arte y denota un profundo desconocimiento por parte del auditorio. Si no conocemos el concierto o la ópera que vamos a escuchar es mejor esperar unos momentos, para asegurarnos de que ha finalizado, antes de empezar a aplaudir. En el cine no tiene sentido aplaudir, a no ser que asistas al estreno y esté presente el director.

El guardarropa. Resulta muy práctico en invierno, aunque recuerda, si eres friolero/a que tras el descanso suelen subir el aire acondicionado. Al llegar al guardarropa será el caballero el que primero se despojará de su abrigo para, posteriormente, ayudar a la señora a hacer lo mismo. Entregará ambos abrigos juntos. Al irse, ayudará a la señora a ponerse el abrigo. En los servicios de guardarropía que no cobran, se deja una pequeña propina.

LO QUE NUNCA DEBES HACER

1. Pasar por delante de alguien que está contemplando un cuadro en un museo.
2. Desentonar con el atuendo pecando por exceso o por defecto. Ante la duda discreción.
3. La primera fila de un palco siempre se ha de ofrecer a las señoras, aunque ahora, con la venta anticipada, esto ha cambiado mucho. El caballero siempre cederá la derecha, que es el lugar de honor, a la señora.
4. No tomar fotografías ni filmar en los lugares en que está prohibido.
5. En los conciertos de rock, no arrojar al escenario objetos peligrosos, como latas, o soeces, como prendas íntimas.

Asistir con alguien por primera vez a un espectáculo puede ser "el principio de una gran amistad". ¡A disfrutar!

lunes, 11 de abril de 2011

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA. Parte II.

La semana pasada analizábamos la necesidad de unas normas sociales
para ayudarnos a convivir mejor. Ahora que tú y yo hemos acordado que "no todo vale", vamos a profundizar en qué vale y qué no, dónde, cuándo, cómo y con quién. Veamos los espacios públicos más habituales de nuestro día a día.

En la calle. Los lugares angostos, así como las escaleras -también las interiores- son sitios donde la cesión del paso es obligada por una de la dos personas: el varón cede a la mujer, la persona joven a la de mayor edad; aunque habitualmente rige la norma de la derecha, que es el lugar de honor, en aceras estrechas o carreteras con tráfico cercano, la mujer irá por el interior. Por mucho que adores a tu mascota, no a todo el mundo tiene por qué gustarle; al pasear con perro, mejor no dejarlo suelto por lugares ni a horas que no se debe ni dejar el cordel muy largo, de forma que pueda resultar molesto a los transeúntes; no hay que olvidar que la calle es de las personas.

Las colas. Por norma general, a los españoles nos gusta muy poco hacer colas. Deberíamos aprender de nuestros compañeros europeos, que entienden que hacer cola es "lo normal". Ya sea en el médico, el banco, el supermercado, los grandes almacenes, el cine, el teatro...
Has de ser tan comprensivo como querrás que los demás lo sean contigo. Si estás esperando, como te corresponde, has de pensar que quien va delante también merece ser atendido como tú: Si va al médico es porque está enfermo, al supermercado porque necesita comprar alimentos, al cine porque quiere divertirse igual que tú. Si no quieres que el médico te visite, hacer la compra o ir al cine por no aguantar las colas me parece perfecto, es tu opción; al menos el resto de las personas que aguardan a ser atendidos no tendrás por qué aguantar injustas y molestas quejas. Ser un quejica siempre resulta pesado para quienes te rodean; ¿o crees que el resto disfruta haciendo cola como si estuviera en un parque de atracciones?
Tampoco permitas que que se te cuelen. Habitualmente está el típic@
listill@ que te la quiere jugar: El colón de profesión sólo ha adquirido una cosa o dos en el super, su gestión en el banco es breve, su visita al médico de urgencia -que le pidan una ambulancia, entonces- y siempre, siempre, siempre tiene prisa -el ticket del parquímetro, el trabajo, la familia...-, como si a ti te sobrara el tiempo, vamos.
No hay que ser maleducado con los "colones" sino elegante y sonriente sin dejar de ser tajante: "Disculpe, caballero /señora, pero yo estaba antes". Verás lo bien que te sienta ser educad@ y no ponerte a su nivel. Además, las colas son forjadoras de virtudes, como la paciencia.

Los atascos. Son las colas de los coches.
Si vives en una gran ciudad y habitualmente utilizas el coche para desplazarte, has de contar con las horas punta, los accidentes... del mismo modo que si sales o regresas de viaje en días de tráfico conflictivo. Las colas de los coches resultan algo más incómodas que las otras. Mi tía siempre decía que tenían que inventar el coche plegable, supongo que para aparcar y huir por piernas de una caravana, pero es que lo de mi tía siempre tuvo delito, porque utilizaba el coche hasta para comprar el pan en una ciudad de provincias. Pero mientras llega el plegable de mi tía, en un atasco toca paciencia -otra vez-; no insultar al conductor de al lado -que se halla en la misma situación que tú-; no pitar, porque tocar el claxon es como el bostezo o la risa, que resultan contagiosos, y acaba produciéndose un ruido infernal, con el que nadie se aclara, todo el mundo se pone más nervioso y, lo peor de todo, no solucionas nada; no quejarse a los agentes de movilidad urbana -en todo caso, preguntar con toda la calma de la que seas capaz; estar atento a sus indicaciones -así que evita hablar por el móvil-; procurar mantener la mayor distancia posible con el vehículo precedente para evitar accidentes.



Normas de circulación. 
Si existen es porque nos las hemos inventado para facilitarnos la vida entre conductores y peatones, ergo, están para cumplirlas. Las señales y los semáforos se respetan por parte de ambos: conductores y peatones. Los pasos de peatones, por mucha prisa que tengas, conductor, son eso, pasos para peatones y si hay un peatón le dejarás pasar; recuerda que los semáforos se cruzan en verde o naranja, siempre y cuando en este último caso no esté en verde para tus amigos los peatones. Peatón: Sólo cruzarás el semáforo en verde, aunque no veas venir ningún coche, a no ser que quieras jugarte la vida o dar mal ejemplo a los niños viandantes. Conductores y peatones han de ser amigos, pues sus "funciones" se alternan con frecuencia.

La bicicleta. Si prefieres optar por un tranporte que te evite atascos y gastos excesivos de gasolina y parking, además de abogar por el medioambiente, puedes
usar una bicicleta. Si no tienes una o te resulta incómodo llevar la tuya propia, en diversos municipios españoles dispones de servicios de alquiler en distintos puntos de la ciudad. Irás siempre que te sea posible por el carril bici y no alcanzarás grandes velocidades, que pongan en peligro a los peatones; debes respetar igualmente las normas de circulación y semáforos, muchos de ellos con señalización específica para bicicletas.

Metro y autobús. Son los medios de transporte público más utilizados a diario. Son económicos y rápidos y nos evitan los famosos atascos, especialmente si recurrimos al primero. El billete se paga, también el de metro, no se salta por encima de la valla. En España hay mucho tunante suelto, que se cree que puede hacer lo que quiera con tal de que no le "pillen". Deberíamos tomar ejemplo de nuestros conciudadanos alemanes, que no tienen torniquetes en el metro ni revisores y cuyos periódicos está colocados en unos puestos sin vigilancia, en los que cualquiera podría llevarse gratis las noticias del día, pero todo el mundo deja su Euro.
Todos conocemos las incomodidades y aglomeraciones que se producen
en este tipo de transportes. Normas de uso: Guardar la fila en el autobús; saludar al conductor del autobús y a la taquillera del metro; no trotar por las escaleras como potros desbocados, empujando y agobiando a los demás viajeros; dejar salir a los que se bajan del metro antes de entrar; ducharse y asearse bien, no sea que al levantar el brazo para agarrarnos le produzcamos un desmayo a la señora de al lado; dejar paso a los viajeros que se van a bajar si estamos junto a las puertas; tener cuidado con los bultos que puedan estorbar: bolsos, carteras, mochilas...; no usar un asiento para un niño menor de 3 años, que no paga billete -lo sentarás en tu regazo-no utilizar asientos destinados a personas mayores, minusválidos, embarazadas y madres con bebés -en caso de ir sentad@ en uno de estos asientos lo cederás inmediatamente a personas con preferencia;
también has de ceder el asiento a una mujer si eres varón independientemente de su edad y de la tuya-, a una persona que te lleve una generación -25 años-, piensa que es como si se lo cedieras a tu propia madre.

Taxis. Si tomas un taxi saludarás al taxista con amabilidad, le  indicarás la dirección lo más exacta posible y mantendrás una conversación cordial con él, deseándole un buen día cuando te despidas y dejándole una propina acorde con el trato recibido. No todos los taxistas -como no todas las personas- poseen el don de la palabra, pero ahí estás tú para generar empatía y buen humor con tus semejantes, para crear un entorno más cordial y humano y dejar una buena impresión de ti mism@.


LO QUE NUNCA DEBES HACER

1. Ocupar la acera de la calle de lado a lado cuando vas en grupo.
2. Pasar por en medio de dos personas que van conversando por la calle.
3. Arrojar papeles, colillas, chicles o cualquier otro tipo de desperdicio en la calle o los tranportes públicos. No ensuciar, en general, lo que "es de todos".
4. No recoger los restos orgánicos de tu perro cuando lo saques de paseo.
5. Correr excesivamente con el coche cuando llueve salpicando a los viandantes.
6. Hablar por el móvil mientras conduces -y menos aún si eres taxista y llevas un cliente a bordo-; puedes provocar un accidente.
7. Intentar sortear peligrosamente los coches cuando vayas en bici o en moto.
8. Ir "tirado" en el suelo del metro; descalzarte y/o apoyar los pies -con zapatos o sin ellos- en un asiento, que luego utilizará otra persona.
9. Gritar y/o molestar con conversaciones en un tono excesivamente alto o soeces en los medios de tranporte público.
10. Realizar acercamientos excesivos o tocamientos a tus vecinos de viaje en los lugares mencionados.


Con gracia y educación, te vas a llevar de calle a cuantos te rodeen y, lo más importante: ¡Vas a disfrutar!